
Crisis mundial obliga al sector pesquero a buscar mercados emergentes y a diversificar productos e inversiones.
La fuerte recesión de los principales mercados mundiales (Estados Unidos, Unión Europea) para nuestros productos pesqueros de exportación -mayormente los de consumo humano directo- durante el primer trimestre del año han propiciado que varias empresas del sector tomen medidas de contingencia que apunten a ingresar con éxito a mercados atractivos. Igualmente, entre los objetivos inmediatos esta la puesta en marcha de un agresivo plan de inversiones en rubros como: congelados, conservas, y harina de pescado, este último poniendo énfasis en la adecuación ambiental.
El primer efecto de este periodo es que se ha vendido casi 16% menos que el mismo periodo del 2008, lo que significa una pérdida de US$ 26.7 millones para los exportadores pesqueros, asimismo en volumen se exportó 28% menos. “La temporada cálida que se retrasó un mes no permitió que se logren las presentaciones adecuadas y que los exportadores esperen mejores precios para ofrecer sus productos al mercado serían razones para este caída”, señala Richard Inurritegui, gerente general de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP).
El directivo agrega que los productos de consumo humano directo como pescado congelado, langostinos, pota y conchas de abanico han sufrido una caída aproximada del 15% debido a una menor demanda de Estados Unidos y la Unión Europea. “En el caso de la industria de consumo humano indirecto, (harina y aceite de pescado) se ve una situación favorable, pues los precios de la harina están estables y los de aceite están con tendencia al alza. Se espera una reactivación total en el transcurso del año”.
Más destinos y productos
En un escenario desfavorable para nuestra industria pesquera la búsqueda de aquellos mercados indemnes a la crisis y reforzar la presencia en estos con una mayor variedad de productos sería una de las soluciones adecuadas. “Esto va a obligar a que el sector vaya buscando nuevos nichos de mercados, por ejemplo en el Asia, especialmente China y Japón con harina de pescado, el norte de África y el Brasil, que es un mercado atractivo al cual podría orientarse a partir de un producto como la anchoveta, que tiene una industria emergente de consumo directo”, sostiene Inurritegui.
Al respecto Miguel Gallo, presidente del Instituto Tecnológico del Perú (ITP), manifiesta que vienen trabajando hace varios años en la incorporación de la anchoveta como materia prima en los circuitos comerciales del país. “Hay empresas que incluso vienen exportando con éxito el surimi de anchoveta a partir de técnicas desarrolladas en el ITP, también hemos incorporado productos como el lomo desmenuzado de anchoveta (grated) y sopas concentradas”.
Inyección inversora
Las inversiones en el sector pesquero iniciadas durante el 2008 que finalizan este año alcanzan los US$ 13.8 millones siendo en su totalidad destinados para consumo humano directo, en especial para el rubro del congelado. “A las ampliaciones de las plantas de congelados de las empresas Arcopa, Austral Group, Sefrost, Superfish y TASA se suman inversiones de 30 millones de dólares en planta y flota que planea realizar EXALMAR en el puerto del Callao”, añade Inurritegui.
Con la idea diversificar su oferta de productos, muchas empresas están a espera de concretar proyectos en implementar plantas para refinar el aceite de pescado para vender concentrados de aceites ricos en Omega-3, como es la inversión de US$ 50 millones realizada por Alicorp en Paita para abastecer de este insumo al mercado candiense. “La idea es orientar el aceite de pescado más al consumo directo, porque el aceite de pescado proveniente del Perú es el mejor del mundo por su alto contenido de Omega-3, muy valioso como insumo alimenticio”, asevera Gallo.
Finalmente el sector harinero invertirá durante los próximos 5 años alrededor de US$ 200 millones en el tema ambiental para mejorar sus planes de adecuación ambiental (PAMA), a fin de adecuarse a los Limites Máximos Permisible para las Emisiones, y llevar a cabo el proyecto del emisor submarinos de la Bahía del Ferrol. “La idea es que cumpla la normativa ambiental la cual ha sido impulsada desde la SNP y que es necesaria hacer una pesca cada vez más responsable”, concluye Inurritegui.
La fuerte recesión de los principales mercados mundiales (Estados Unidos, Unión Europea) para nuestros productos pesqueros de exportación -mayormente los de consumo humano directo- durante el primer trimestre del año han propiciado que varias empresas del sector tomen medidas de contingencia que apunten a ingresar con éxito a mercados atractivos. Igualmente, entre los objetivos inmediatos esta la puesta en marcha de un agresivo plan de inversiones en rubros como: congelados, conservas, y harina de pescado, este último poniendo énfasis en la adecuación ambiental.
El primer efecto de este periodo es que se ha vendido casi 16% menos que el mismo periodo del 2008, lo que significa una pérdida de US$ 26.7 millones para los exportadores pesqueros, asimismo en volumen se exportó 28% menos. “La temporada cálida que se retrasó un mes no permitió que se logren las presentaciones adecuadas y que los exportadores esperen mejores precios para ofrecer sus productos al mercado serían razones para este caída”, señala Richard Inurritegui, gerente general de la Sociedad Nacional de Pesquería (SNP).
El directivo agrega que los productos de consumo humano directo como pescado congelado, langostinos, pota y conchas de abanico han sufrido una caída aproximada del 15% debido a una menor demanda de Estados Unidos y la Unión Europea. “En el caso de la industria de consumo humano indirecto, (harina y aceite de pescado) se ve una situación favorable, pues los precios de la harina están estables y los de aceite están con tendencia al alza. Se espera una reactivación total en el transcurso del año”.
Más destinos y productos
En un escenario desfavorable para nuestra industria pesquera la búsqueda de aquellos mercados indemnes a la crisis y reforzar la presencia en estos con una mayor variedad de productos sería una de las soluciones adecuadas. “Esto va a obligar a que el sector vaya buscando nuevos nichos de mercados, por ejemplo en el Asia, especialmente China y Japón con harina de pescado, el norte de África y el Brasil, que es un mercado atractivo al cual podría orientarse a partir de un producto como la anchoveta, que tiene una industria emergente de consumo directo”, sostiene Inurritegui.
Al respecto Miguel Gallo, presidente del Instituto Tecnológico del Perú (ITP), manifiesta que vienen trabajando hace varios años en la incorporación de la anchoveta como materia prima en los circuitos comerciales del país. “Hay empresas que incluso vienen exportando con éxito el surimi de anchoveta a partir de técnicas desarrolladas en el ITP, también hemos incorporado productos como el lomo desmenuzado de anchoveta (grated) y sopas concentradas”.
Inyección inversora
Las inversiones en el sector pesquero iniciadas durante el 2008 que finalizan este año alcanzan los US$ 13.8 millones siendo en su totalidad destinados para consumo humano directo, en especial para el rubro del congelado. “A las ampliaciones de las plantas de congelados de las empresas Arcopa, Austral Group, Sefrost, Superfish y TASA se suman inversiones de 30 millones de dólares en planta y flota que planea realizar EXALMAR en el puerto del Callao”, añade Inurritegui.
Con la idea diversificar su oferta de productos, muchas empresas están a espera de concretar proyectos en implementar plantas para refinar el aceite de pescado para vender concentrados de aceites ricos en Omega-3, como es la inversión de US$ 50 millones realizada por Alicorp en Paita para abastecer de este insumo al mercado candiense. “La idea es orientar el aceite de pescado más al consumo directo, porque el aceite de pescado proveniente del Perú es el mejor del mundo por su alto contenido de Omega-3, muy valioso como insumo alimenticio”, asevera Gallo.
Finalmente el sector harinero invertirá durante los próximos 5 años alrededor de US$ 200 millones en el tema ambiental para mejorar sus planes de adecuación ambiental (PAMA), a fin de adecuarse a los Limites Máximos Permisible para las Emisiones, y llevar a cabo el proyecto del emisor submarinos de la Bahía del Ferrol. “La idea es que cumpla la normativa ambiental la cual ha sido impulsada desde la SNP y que es necesaria hacer una pesca cada vez más responsable”, concluye Inurritegui.
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